Preñando a la perrita infiel de mi amiga Laura que me lo pidió desesperada.

4 min

Mi amiga estaba desesperada por tener un hijo porque el vato
riquillo que se consiguió estaba por mandarla a la chingada porque si había
aceptado casarse con ella era porque creía que ella sí le iba a dar un chamaco.
Llorando me dijo que él era el problema pero que jamás iba a reconocerlo y no
sabía quien podía ayudarle. La abracé, apretando sus tetas en contra mía y
acaricié su espalda mientras besaba su cuello, sintiendo como ella se
estremecía de placer, al mismo tiempo que mis dedos se deslizaban hasta su
papaya mojada y ella, en un reflejo, se abría de patas y me decía “¿no te
importa?” y yo le respondía mientras mi verga se metía a pelo en su panocha “has
lo que quieras con mi leche”.

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