Aguantó rico su primer desvirgue anal y hasta acabó mojadita de lo sabroso que sintió.

43 sec

Como este año ni tenía lana para comprarme un regalo como lo
hacemos desde siempre para el día del 
amor y la amistad, mi vieja decidió que finalmente iba a darme como
regalo su tesoro más escondido, el que llevaba años pidiéndole y que hasta
entonces no había querido dejarme probar: su hermoso y perfumado culito moreno
y apretado. Desde que empezamos a hacer 69 y yo disfrutaba del sabor
incomparable de su panocha chorreando en mis labios, empecé a sentir demasiado
morbo por ese agujerito que se dilataba mientras ella disfrutaba de mis lamidas
y mi dedo recorriéndole, como invitándome a cogerlo. Pero el miedo le ganaba a
la hora de la hora hasta que por fin esta semana que pasó se me hizo al fin
probar lo estrecho de su culo  virgen.

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