La flaquita que vende los tamales necesitaba quien le moviera el nixtamal. Aunque después de ver que bate la masa con las manos después de agarrar polla, ya ni me van a gustar

La vieja que vende los tamales en la esquina del metro me dijo que ella no podía hacer todo y que andaba buscando quien le ayudara con la chamba. Ya en su casa me empezó a decir como estaba la onda, como está bien buena yo no dejaba de verle las tetas y el culo. En una de esas que me cacha y que me dice que me necesitaba concentrado, que me la cogiera si hacía falta pero que no me hiciera wey