En la tienda ya me conoce la señora que nada más le hago consumo para cogerme a su hija, pero le vale mientras le siga comprando un chingo

La neta desde las primeras veces que fui a esa tienda me di cuenta que la hija de la dueña es de esas viejas que les encanta darle vuelo al culo. Desde entonces voy seguido a comprar ahí mi despensa y mmis caguamas. Ya hasta la gente del barrio sabe que cuando yo voy a comprar y la señora no está, quiere decir que la tienda va a cerrar el tiempo que dure mi palo