Disparé chorros y chorros de leche acumulada de dos meses sin coger en el dulce e inocente rostro de mi sexy mujer.

Trabajó con los Federales y me mandaron de misión por unos meses lejos de la rica tetona morena de mi mujer. A pesar de que me encanta el sexo, en esta misión no podía ni hacerme una paja decente por las condiciones tan precarias y peligrosas del encargo. Así que cuando volví a casa lo primero que hice fue desnudar a mi vieja y cogérmela por todos sus hoyitos haciendo enormes esfuerzos por no acabar rápido para desquitarme los dos meses sin culearla a gusto. Al final, cuando sentí que no aguantaba más le boté un chingo de mocos en su rostro inocente de niña pervertida, nunca había soltado tantos lechazos en mi vida, pero fue la diosa sexual de mi mujer la que me exprimió los huevos con sus sabrosas nalgotas y sus deliciosas mamadas.

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